David Luque

David Luque es uno de los deportistas más laureados y conocidos del karate español. Ha acumulado un palmarés excepcional, y a sus cuarenta y dos años, tras haber anunciado su retirada, sigue en la brecha, estrechamente vinculado al karate de alta competición. Gracias a ello pudimos abordarlo en el recientemente disputado Campeonato de España Junior, en Santiago, y pedirle su punto de vista sobre el presente y el futuro del karate español en lo que a competiciones atañe.

David Luque ha acumulado toda clase de triunfos internacionales, siempre compitiendo en la categoría de 60 kilos. Todo empezó en el año ’87, cuando entró en el equipo nacional y se enfrentó, así, de sopetón, a los mandamases del karate europeo en el Campeonato de Europa de aquel año. En esa primera ocasión no ganó, pero a partir de ahí fue acumulando la experiencia que le ha llevado a lograr dos campeonatos del mundo y nada menos que seis europeos, entre otros éxitos. Su última hazaña ha sido proclamarse vencedor en la final del Open de la RFEK disputado en Murcia el verano pasado, en la que se impuso a todo un súper clase, Matías Gómez, que se trajo un bronce del Mundial de Belgrado celebrado en noviembre.

Veintitrés años en la brecha, en el nivel del alto rendimiento, son muchos, y la primera cuestión que planteamos a David es obligada: ¿cuál es el secreto de la longevidad eterna?

- "Bueno, ante todo yo me considero un deportista. Haga frío, llueva o nieve, yo salgo a correr todos los días una hora o más. Además, sigo entrenando a diario karate de alta competición en el CAR, con Matías, Óscar Vázquez, Cristian Rodríguez, Antonio Sánchez… e incluso con chavales que hoy día están empezando a despuntar. En realidad ésa es mi única clave para mantenerme a buen nivel: entrenar como lo hacía antes".

- En estos veintitrés años vinculado al karate de alto nivel, ¿qué es lo más importante que te llevas?

- "Sobre todo, la gente que conoces, los amigos que haces, eso es lo más importante. Además de eso, el karate te hace tener los pies en la tierra: un día estás arriba porque estás en buena forma, pero al siguiente todo puede cambiar; un día ganas un mundial, pero al siguiente te tienes que levantar a las seis de la mañana para entrenar de nuevo".

- Imagino que desde que anunciaste tu retirada ha cambiado en parte tu forma de vida.

- "No, no ha cambiado nada, la verdad. Sigo entrenando, vinculado a la alta competición, doy clases en el CAR –Centro de Alto Rendimiento-, soy seleccionador de los junior y los sub 21, y ayudo a Lino Gómez en el equipo senior. Pero básicamente hago lo mismo que cuando entré en el Equipo Nacional como competidor. Sigo entrenando, y me sigo levantando a las seis para ir a currar. La vida me ha cambiado porque ahora estoy casado y tengo un niño, Óscar, de 14 meses, pero en lo deportivo todo sigue como antes".

- La forma de competir de ahora no es la de antes. ¿Te gusta cómo están las cosas?

- "Sí, todo ha cambiado. Antes éramos guerreros, nos pegábamos más, había más contacto, y ahora eso se ha perdido un poco, aunque parece que la nueva tendencia es volver a lo de antes. Un ejemplo de esto es que según el reglamento actual, los senior van con peto. Está claro que todo va evolucionando, las protecciones, la normativa, el arbitraje… antes, por ejemplo, había sólo dos árbitros, ahora hay cuatro, y en el futuro habrá cinco, cuatro en las esquinas y el central. A mí me gusta el nuevo sistema. Creo que, en el futuro, al karate de competición se le dará un enfoque aún más deportivo".

- Y en ese futuro, ¿qué pintaremos los españoles?

- "Me temo que ahora llegan las vacas flacas. Estaremos dos o tres años pasándolo algo mal, aunque saquemos medallas en el europeo, porque calidad hay, pero no será lo mismo. Ahora ocurre mucho que los jóvenes lo tienen todo y no saben disfrutar de ello. Antes tenías unas protecciones y te duraban una eternidad, las estirabas hasta que no daban más de sí, y tenías un karategi para todo, para hacer kata, kumite, para competir… pero ahora tienes un karategi de kumite, uno de kata… Vas a un campeonato de Europa, por ejemplo, y ves que los competidores fuertes son los que no tienen ninguno de los lujos que nosostros sí tenemos. Yo creo que países como Irán, Turquía, Egipto y demás están en la fase que estábamos nosotros hace quince años. Antes teníamos muchas ansias de ganar, pero ahora los chicos se conforman con salir a competir fuera, como si no importase tanto el resultado. Y eso, claro, sin desmerecer en absoluto el nivel técnico de nuestros junior y sub 21, que realmente lo hacen espectacular. Los nuestros son muy buenos técnicamente, pero son más pequeños, y ése es otro problema añadido. En menos de 68 kilos, en España, los competidores son chiquititos, pero por ahí fuera hay chavales en esa categoría que miden metro ochenta".

- Del panorama actual de nuestros jóvenes, ¿quién te llama más la atención?

- "En la categoría masculina hay niños muy buenos; en chicas hay menos cantidad, pero igualmente la calidad es alta. El riojano Rodrigo Ibáñez quedó subcampeón del Mundo hace dos años y tiene una proyección espectacular. José Manuel Díaz, castellano manchego, también apunta muy buenas maneras, y Felipe Montoro, que tiene una capacidad de sacrificio enorme, como demostró en la final de su peso del Campeonato de España, que ganó. Hemos seguido su gran evolución desde que era cadete y seguramente estará en el europeo con muchas posibilidades de medalla. Entre los sub 21 también hay mucha calidad en general, aunque tenemos un problema, como ya te dije: somos pequeñitos".

- Ya para acabar, David, ¿cuál es la cualidad que más valoras en un competidor?

- "Sin duda, la capacidad de sufrimiento, independientemente de otras cosas. Éste no es un deporte físico, la mayoría es de cabeza. Para ganar hay que recuperar el poder de sacrificio. Hay que buscarlo poco a poco, a través de los técnicos y entrenadores. Sólo así dejará de ocurrir que competidores técnicamente muy buenos estén por detrás de otros menos hábiles pero que se sacrifican más en el combate, que sufren, y se entregan".



Palmarés

Campeón del Mundo en 1996 y 1998.
Subcampeón del Mundo en 1992.
Tercero en el Campeonato del Mundo en 2004.
Campeón de Europa en 1993, 1997, 1999, 2001, 2004, y 2006.
Subcampeón de Europa en 1989, 1994, 2003 y 2008.
Tercero en el Campeonato de Europa 1990, 1991, 1995, 1998, 2000, 2002 y 2007.
Campeón de los Juegos Mundiales de 1997.
Medalla de Oro al Mérito Deportivo en 2009.







Entrevista realizada el 19 de diciembre de 2010 en Santiago de Compostela

Texto y fotos: Gaspar J. Barrón

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