Hirokazu Kanazawa

Reconozco que tenía los pelos de punta. Tal era la sensación que experimentaba sentado allí, en una pequeña estancia del pabellón central de las instalaciones que el I.N.E.F. tiene en Madrid, concretamente, en la Ciudad Universitaria de Moncloa. Ante mí estaba Hirokazu Kanazawa, una leyenda viva del Karate-do, 10º Dan de la escuela Shotokan, que acababa de clausurar un curso para Shotokan Karate-do International España, y me disponía a realizarle una breve entrevista para que la pudieran leer todos los visitantes de KARATE Total. Sencillo, muy amable, incluso simpático, contraviniendo el cliché que relaciona la personalidad de los orientales con un exceso de celo y sequedad de carácter, Kanazawa se explayó en explicaciones y nos habló de sus comienzos y su evolución como karateka. Esto es lo que nos contó.



- Tiene 73 años. Lleva toda su vida dedicada a las artes marciales: primero, judo por unos años; después, Karate hasta hoy en día. ¿Qué es el Karate desde el punto de vista de un Gran Maestro?

- "Para mí significa autoconfianza, y ello me reporta felicidad. Me ayuda a ser feliz".

- ¿Considera que otras artes marciales pueden ser beneficiosas para un karateka?

- "Sí, muchas: Judo, Aikido y, sobre todo, Tai Chi. Lo llevo practicando mucho tiempo y me ha beneficiado muchísimo no sólo en cuanto al Karate-do, sino también en mi salud. Eso es porque el Karate y el Tai Chi son dos actividades completamente diferentes. El Karate es importante para coger potencia, velocidad, enfoque, y requiere movimientos rápidos. En Tai Chi los movimientos son circulares y lentos y se centra más en el movimiento y el control de los órganos internos".

- Usted fue alumno directo del considerado padre del Karate-do moderno, Gichin Funakoshi Sensei. ¿Qué viene a su mente cuando pronuncio su nombre?

- "Lo asocio a sus veinte preceptos del Karate, en concreto, al quinto, el que alude a la perfección del carácter: el espíritu es más importante que la técnica".

- En 1957 usted obtuvo el que tal vez había sido el título más codiciado del momento en karate, el All Japan Karate, y lo hizo, además, con una muñeca rota. ¿Qué recuerda de aquel momento?

- "Unos días antes del campeonato me rompí la muñeca entrenando. Sabía que, lesionado, me impedirían competir, y ya lo tenía asumido. Pero dos días antes del torneo mi madre vino a Tokyo a verme. Hizo un largo viaje desde el norte de Japón, que es donde yo nací, y al verle le pregunté a qué venía. Respondió que a verme pelear y, cuando le dije que tenía un brazo roto, replicó que aún me quedaba el otro y las dos piernas, y que en Karate esas partes del cuerpo también son armas. Tuve que darle la razón y conseguí que un amigo mío que era doctor me vendase y me diese el visto bueno, habilitándome para competir bajo mi responsabilidad. LLegué al combate, con mi madre en las gradas, y fui a rezar esperando lograr la victoria en una ronda. Una sola sería suficiente. Vencí ese primer asalto y me retiré a rezar de nuevo, dando gracias y pidiendo que ya no más, ya que ganar implicaría seguir luchando y, con un brazo roto y vendado, no era buena idea.

Salí a pelear y gané; fue extraño porque tenía la sensación de que todo el mundo se movía muy lentamente. Finalmente fui el ganador del torneo. En la final recuerdo que varias buenas combinaciones al principio del combate hicieron que mi oponenente perdiese confianza en sí mismo. Lo noté y a base de técnicas jodan y chudan de pierna me llevé el torneo".

- Al contrario que uno de sus primeros maestros, Gichin Funakoshi, ¿está usted de acuerdo con que se compita en Karate?

- "Sí, estoy de acuerdo completamente con la competición. Lo que me parece peligroso es que la gente reduzca el Karate a su vertiente competitiva, descuidando el lado marcial. Ello podría derivar en una clase de veinte alumnos en la que el Sensei sólo se preocupase por los tres o cuatro mejores, que podrían ser quienes despuntasen en competición. El Karate es para todos y todos deben aprender. El instructor de karate es un instructor de budo, y debe conseguir que, de sus cien alumnos, los cien mejoren en fortaleza y salud".

- Desde su punto de vista, establezca un porcentaje de importancia de cada una de las tres formas de trabajo en Karate: kata, kihon y kumite.

- "Todos son exactamente igual de importantes. No hay que descuidar ninguno y hay que dedicarles a todos el mismo tiempo".

- ¿Y qué opina del trabajo con el makiwara?

- "El makiwara me ha ayudado mucho. Me ha dado mayor control del hara y de cómo utilizar tanto la fuerza externa que puede aportar el cuerpo como la fuerza interna para mejorar la potencia del golpe, haciendo que salga al exterior. Cuando estoy en Japón, lo practico todos los días, aunque como me paso tanto tiempo viajando..."

- ¿Qué es lo más importante que el Karate le ha dado en su vida?

- "Salud y autoconfianza. Eso me hace ser feliz y sentirme muy a gusto".

- ¿Cuál debe ser el principal objetivo de un karateka?

- "Hacer que reine la paz, que las peleas se conviertan en amistad. No peleas, no conflictos. En este sentido creo que el Karate puede ayudar a todos, porque es armonía, y es justo lo que se necesita para superar estos problemas".

Con esta pregunta dábamos por finalizada la entrevista. Entonces, di a Kanazawa un folio en blanco y un bolígrafo y le pedí que lo firmara. Ésta es su original firma, que hubiese deseado verse escrita, al menos, en rotulador; falta de previsión frecuente en mí.

Entrevista realizada en Madrid el 24 de octubre de 2004.
KARATE Total quiere expresar su agradecimiento a Emilio Córdoba, Enrique Tendero y Jesús Fernández Martínez, sin cuya colaboración esta entrevista no podría haberse realizado.

Texto y fotos: Gaspar J. Barrón

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