José Mateos

Fecha de nacimiento: 28 de junio de 1.980.
Residencia: Parla (Madrid).
Estilo: Shito Ryu.
Profesión: Profesor de Karate.







Palmarés deportivo

Finalista Campeonato de España de Kata individual (Cadete), quinto clasificado 1.998.
Finalista Campeonato de España de Kata individual (Junior), cuarto clasificado 2.000.
Campeón Tercer Trofeo Internacional de Faro Kata individual (Junior) 2.000.
Bronce en el Campeonato de España de Kata individual (Junior) 2.001.
Bronce en el Campeonato de España de Clubes Kata 2.002.
Subcampeón del Mundo Kata por equipos 2.002.
Campeón de España absoluto Kata por equipos 2003.
Campeón de España de Clubes Kata 2.003.
Campeón de Europa de las Regiones Kata 2.003.
Campeón de España absoluto Kata por equipos 2.004.
Campeón de España de Clubes Kata 2.004.

Entrevista

Este madrileño de 24 años está, sin duda, en su mejor momento de forma. Miembro del equipo español que quedó Subcampeón del Mundo de Kata en 2.002 en calidad de suplente, aspira este año a poder ser titular en los Mundiales que se disputan el año próximo. Con él estuvimos charlando en uno de los gimnasios donde habitualmente entrena.

- ¿A qué edad comenzaste a practicar Karate?

- "A los ocho años. Mis padres me apuntaron a un gimnasio en Parla y ahí fue donde comencé".

- ¿Te acuerdas de cómo se llamaba tu primer sensei?

- "Sí. Juan Menor. Tras él prácticamente no he tenido ningún otro sensei salvo, por supuesto, Juan Carlos Martínez, quien me entrena desde hace nada menos que quince años".

- ¿Qué recuerdos guardas de tus primeros años de práctica?

- "Ahí fue donde hice mis primeros amigos, muchos de los cuales aún siguen siéndolo hoy día. Algunos han dejado ya el karate, pero otros siguen entrenando y aún les veo a menudo. Eran tiempos distintos a los de ahora. Salía del colegio, me iba a casa corriendo a por la merienda y de ahí corriendo al gimnasio. Me lo pasaba realmente bien y disfrutaba mucho, por supuesto, alejado de las tensiones propias de las competiciones".

- ¿Cuándo comenzaste a competir?

- "Juan Carlos me empezó a llevar a las competiciones cuando tenía diez años, en torneos interclubs con otros gimnasios. Luego, con 15 años, debuté en el Campeonato de Madrid en la categoría junior".

- ¿Siempre te has dedicado a las katas o has hecho algo de Kumite?

- "También he hecho algo de Kumite. He ido a campeonatos de promoción e incluso a los Campeonatos de España y de Madrid, llegando a quedar tercero en este último. No obstante, ahora mismo toda mi energía la concentro en los katas, ya que estoy en el equipo nacional y ahí quiero mantenerme".

José Mateos

- Háblanos de la relación entre ambas modalidades, kata y kumite.

- "Ambas cosas se complementan entre sí. La parte técnica, esencial en el Karate, se entrena a través de las katas, y esto ayuda muchísimo a la hora de hacer kumite. Creo que son dos cosas que están íntimamente relacionadas, de modo que no creo que sea posible ser bueno en katas si no haces kumite ni al contrario".

- Desde que empezaste a competir, ¿cuál ha sido tu mejor momento deportivo?

- "Hace un par de años. Fui seleccionado para formar parte del Equipo Nacional de Katas y me llevaron a una concentración de quince días en Ávila, donde preparamos el Mundial de aquella temporada, 2.002, que se disputó en Madrid. Fueron quince días alucinantes, viviendo el Karate desde por la mañana hasta por la noche. Teníamos un hotel para nosotros solos, nos levantábamos temprano, desayunábamos y un bus nos llevaba al pabellón, donde entrenábamos un par de horas; luego, de vuelta al hotel, comíamos en grupo, reposábamos un poco charlando, por supuesto, de Karate, y después, de vuelta al pabellón para otras dos horas de entrenamiento. Al llegar la noche estábamos exhaustos. Luego vino el Mundial, en el que fuimos Subcampeones del Mundo por equipos por detrás de Japón. Yo era el reserva, pero aun así guardo un recuerdo muy especial de aquel momento".

- Supongo que también habrás tenido malos momentos relacionados con alguna lesión...

- "Sí. He tenido un par de lesiones de cierta gravedad que han marcado un poco mi carrera. La primera la tuve con diecisiete años; el médico me diagnosticó periostitis –inflamación del periostio, la membrana que envuelve al hueso- en las tibias y tuve que estar un año parado. La segunda, aunque me han dicho que es una lesión antigua, ha sido ahora cuando me ha empezado a dar problemas: en junio de este mismo año me diagnosticaron una rotura en una vértebra y ahí estoy, aguantando el dolor como puedo y con altibajos físicos. El primer médico que visité me dijo que dejara inmediatamente de hacer deporte y que debería pasar en breve por quirófano; luego, consulté otros médicos, incluido el de la Federación, y me han dicho que puedo seguir entrenando llevando el tratamiento adecuado. La operación, pues, queda como último recurso, ya que tiene una recuperación larga y mala".

José Mateos

- ¿A qué aspiras en el Karate?

- "Ahora mismo soy suplente en el Equipo de la Federación Nacional y dentro de un mes tengo la preselección para los Campeonatos del Mundo. Creo que lograr una plaza de titular en el equipo sería una buena meta".

- El Karate, en tu opinión, ¿debe ser olímpico?

- "Uuuuuuffffff… hay que pensárselo mucho para responder correctamente esa pregunta, porque hay muchas partes implicadas. Como deportista, participar en una olimpiada es lo más grande, y lograr una medalla de oro olímpica es un sueño para cualquiera. Desde esa perspectiva, te puedo decir que sí, que ojalá el Karate fuese olímpico para poder ir a la Olimpiada y ganarla. Pero hay otros aspectos relacionados con el Karate como arte marcial que provocan cierta incompatibilidad entre el Karate deportivo y el Karate tradicional, y por ello su inclusión como deporte olímpico no estaría del todo bien vista por parte de algunos sectores".

José Mateos

- ¿Cómo es una semana normal en tu vida? Imagino que tendrás que compaginar el Karate con el resto de las cosas que haces.

- "Ahora mismo estoy preparando oposiciones a la Policía Local. Cursé estudios de electrónica, busqué trabajo pero nada era compatible con mi deporte; eran jornadas laborales con horarios muy amplios que no me dejaban tiempo para entrenar, así que decidí buscarme la vida por otro lado y preparar una oposición. Normalmente todos los días de la semana son muy parecidos: me levanto a las ocho, me voy al gimnasio a dar clases de mantenimiento, salgo y me voy a casa a estudiar y a comer. Después, doy clase de Karate a niños en Parla; les doy tres horas seguidas desde hace cinco años y la verdad es que me gusta mucho; de ahí me voy corriendo al gimnasio donde entreno con Juan Carlos, mi sensei, y de ahí a dormir porque el cuerpo ya no da más de sí. Los martes y los jueves voy al CAR –Centro de Alto Rendimiento- de Madrid, donde entreno en torno a una hora cada vez. Esta rutina, con leves modificaciones, se repite día tras día, de modo que se puede decir que entreno una media de dos horas diarias, descansando el domingo".

- ¿Tienes alguna kata favorita?

- "Suparinpei es el kata que estoy empleando más en competición. Es el kata más alto de Naha; me parece muy bonito y lo estoy empezando a controlar, pero aún no lo domino. Te puedo decir que hace unos años competía mucho con Tomari No Wansu, que sí se puede considerar mi kata de aquella época. He pasado muchas horas entrenándola, con mucho sufrimiento".

- Explícanos el proceso que te lleva a seleccionar una kata que quieras incluir en tu repertorio, entrenarla y decidir cuándo está lista para ser exhibida en público.

- "Todo depende de mi maestro. Juan Carlos y yo buscamos un kata e intentamos que sea compatible con los que presenta el Equipo Nacional de modo que, aunque elijamos un mismo kata, no sea exactamente idéntico, para que el kata realizado individualmente no sea un clon del kata que realiza el equipo. Ello requiere mucho trabajo, sobre todo, por parte de mi maestro, que es quien dice 'por aquí se puede ir', 'por aquí no', 'esto hazlo de esta manera…'".

- ¿Qué es, para ti, la kata perfecta?

- "En karate, al haber varios estilos o ramas diferentes, es indispensable que cada kata refleje las características del estilo del que procede. Si una kata es de Naha, de Tomari o de Shuri es algo que debe impregnar toda la realización del kata y la forma de trabajarlo. Creo que ése es un aspecto fundamental de la buena ejecución, y sin tenerlo en cuenta jamás se realizará un kata perfecto".

José Mateos

- Supongo que antes de una competición, debido a la concentración que las katas requieren, tendrás alguna forma para relajarte.

- "Empiezo a preparar la competición el día anterior, en el que procuro no pensar en ello para no ponerme excesivamente nervioso. Me voy al cine con mi chica, vamos a cenar temprano y a las diez me gusta estar en casa. Aunque no duerma, procuro estar tumbado el mayor tiempo posible para que los músculos descansen. El día de la competición me levanto con un buen margen de tiempo para ducharme, tomarme un buen desayuno y preparar el Karategi, aspecto éste importantísimo y que para mí constituye un rito casi sagrado el día de las competiciones. Lo coloco todo muy pulcramente en la bolsa y ello forma parte casi de la competición en sí. Ya en el lugar donde se celebra la competición realizo un buen calentamiento y, aunque no tengo tendencia a alterarme demasiado cuando compito, mantengo control sobre los nervios; sé que éstos, en cierta medida, son buenos para competir porque te mantienen muy alerta. Considero importante el ir muy centrado en el kata que tienes que hacer en ese momento, y no pensar en la que te toca en la siguiente ronda, porque puedes llegar a meter la pata".

- Ya para finalizar, ¿qué consejo le darías a quienes quieren tomarse en serio competir en katas?

- "Que se acostumbren a trabajar muy duro. Hace falta mucho trabajo, mucha paciencia y mucho entrenamiento de kihon de base, algo realmente importante. Además, es necesario tener una mente fuerte y no desanimarse nunca. La competición requiere una gran fortaleza psicológica, ésa que te da capacidad para levantarte cuando sufres una derrota".

Entrevista realizada en Getafe (Madrid) el 14 de septiembre de 2004.

Texto: Gaspar J. Barrón

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